Máster en cicatrices

¡Muy buenas! ♥ 

¿Cómo están? Espero que, a pesar de esta situación tan complicada, hayan pasado un veranito maravilloso... A mí la verdad es que se me ha pasado volando, no sé en qué momento ha llegado septiembre. En fin, así es la vida... Me gusta mucho comenzar septiembre porque para mí este mes significa nuevos comienzos y nuevas oportunidades. No sé si a ustedes les pasará, pero a mí me motiva mucho más septiembre que enero. Así que, ¡feliz año nuevo, queridas personitas! ;P A partir de ahora trataré de retomar el ritmo de publicación de dos entradas por semana (poema el jueves y texto el domingo). Hoy les traigo un poema que escribí hace tiempo y que espero que les guste. Se avecinan nuevos cambios, así que bienvenidos de nuevo a esta excursión  hacia mis entrañas. Hay café recién hecho, pónganse cómodos y abróchense los cinturones. Les prometo que haré todo lo posible porque el viaje merezca la pena.

MUCHAS GRACIAS POR ESTAR Y POR SEGUIR AQUÍ. Un abrazo fuerte.

 

Hay que tener mucho coraje

para alejarte de aquello que amas

por algo que amas todavía más.

 

Hay que ser muy fuerte

para huir en dirección contraria

a la piel a la que quieres

por quererte más a ti.

 

Has de tener el cuerpo lleno entero de osadía

para sentir el amor latiendo

en el calor de tu tejido cardíaco

como un animalillo inquieto

y, pese a ello,

guiarte por la razón esta vez.

 

De eso se trata la valentía:

de hacerle caso al músculo del cerebro

en lugar de al músculo del corazón

aún sabiendo que,

en esa lucha muscular,

acabarás rota y llena de agujetas.

 

Ser valiente es atreverse a marcharse

aunque todavía quede amor,

pues sabes que el amor que queda

está contaminado

y que, quedándote,

tu vida resultaría a la larga

irrespirable.

 

Saber que mirar hacia atrás antes de irte

va a romperte el alma de dolor,

pero que permanecer

sería mucho más doloroso.

 

Sabes que va a doler,

pero también sabes

que eres resiliente

y saldrás adelante.

 

Sabes que reemplazarás

su cuerpo en las noches por el miedo,

que el hueco que dejó en el colchón

será ahora ocupado por el daño,

ese viejo amigo.

 

Que despertarás aferrándote al vacío

en lugar de a sus brazos.

 

Que la pena llegará a la aurícula derecha

de tu corazón,

se moverá por tus ventrículos

y por tus arterias pulmonares

y será bombeada

por la aorta a tu organismo

inundándolo todo.

 

Pero no temas:

el tiempo

convertirá esa pena en paz

y, cuando mires en unos meses

esa herida que ahora parece tan profunda,

será tan solo una leve cicatriz

indolora.

 

Te lo prometo.

 

Te lo prometo porque,

amiga,

tú y yo

en cicatrices

tenemos un máster.

 


Julia Viciana

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Licencia Creative Commons

Escrito por

Julia. Canarias, 23 febreros. Graduada en Estudios Francófonos Aplicados. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

10 comentarios sobre “Máster en cicatrices

  1. ¡Muchísimas gracias, Aube! 🤗🥰 Me encanta que te haya gustado el poema y mi voz, es todo un placer recibir comentarios así. Te mando un abrazo muy fuerte desde España hasta México, me hace mucha ilusión saber que me lees desde allá… Que pases un maravilloso día. 🖤🖤

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