El lobo feroz

Érase una vez un señor llamado Donald. Y no, no estoy hablando del pato (que disculpe mis ofensas), pues un ave hubiera podido gestionar su país de manera más eficiente. Él se asemejaba más al tío Gilito, por eso de nadar entre dinero, poner intereses a sus actos y calcular la sociedad como si fuera […]

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