Qué bello es vivir

Te marchaste. Sin un beso, una flor, una caricia o un adiós. Lo más doloroso fue que el adiós definitivo no lo pronunciaras tú, recibir de golpe y de frente una despedida innegociable. Y ahora las penas pesan demasiado en este corazón, pero estoy segura de que el equipaje que dejaste al partir me ayudará […]

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