Que el amor nos salve

«Si nada nos salva de la muerte, al menos

 que el amor nos salve de la vida».

– PABLO NERUDA

Hoy he venido a este folio a dar las gracias por el amor que forma parte de mi vida. Y no me refiero solamente al amor romántico, de pareja. No, me refiero a un amor más profundo que es capaz de vivir en todas partes. Dicen que la belleza está en los ojos del que mira y creo, también, que el amor duerme bajo el ojo del que mira queriendo ver. Por eso, si despertamos y observamos con atención, veremos que el amor y la belleza viven a nuestro alrededor.

Hay amor en el abrazo de un amigo al que llevabas tiempo sin ver. En el plato de comida caliente que te prepara un familiar. En el recibimiento eufórico de tu mascota al regresar a casa. En las manos de un panadero que se levanta de madrugada para alimentar a la ciudad. En la vida fatigada de un médico que se esfuerza por salvar la tuya. En los brazos cansados de una madre que siempre ha estado ahí para sostenerte. En la sonrisa del desconocido con el que te cruzas por la calle. En la profesora que te lo vuelve a explicar por tercera vez. En el artista que llora ríos de tinta para que tú puedas hallar el consuelo a tus lágrimas. En las amas de casa que se parten el lomo sin recibir nada a cambio. En los ojos que saben mirares con mejor conexión que el 5G. En el lenguaje de las caricias. En el beso inesperado que tambalea tu vida. En dos cuerpos que al abrazarse consiguen matar al frío.

El amor reside en casi todo lo que nos rodea y es el que hace estallar de color nuestras vidas grises. El que le da sentido a todo. El que hace llevadera la rutina. El que empuja y da ganas. Y consigue volverlo todo más soportable.

Sin amor, no seríamos nada. Porque, como escribió Pablo Neruda, es lo que nos salva de la vida.

Cuando el presente se convierte en francotirador, el amor es nuestro chaleco antibalas. La trinchera. Si has tenido la suerte de contar con él en tu vida, habrás notado que los disparos parecen de fogueo y los golpes no duelen tanto. Amar te vuelve vulnerable, pero, paradójicamente es en esa vulnerabilidad donde hallas tu fuerza.

Así que vamos a amar, a inundar nuestros ojos de belleza y reflejarla en los demás. Estamos de paso por esta vida y nada nos salvará de la muerte. Por eso, ya que es urgente vivir, que el amor nos salve.

¿Te vienes, amor?


Escrito por

Julia. Canarias, 25 febreros. Graduada en Estudios Francófonos Aplicados. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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