Feliz vuelta al sol

«Es junio. Estoy cansada de ser valiente».

– ANNE SEXTON

Hoy es tu cumpleaños, el primero de cuatro junios que no celebramos juntos. Ya no te diré Joyeux anniversaire, mon chéri. Ya no envejeceremos juntos ni miraré las líneas de tu cara poblarse de arrugas. Cuando piense en ti, pensaré siempre en nuestra ciudad francesa, tu sonrisa en aquella fiesta y mis ojos curiosos que te vieron en medio de tanta gente. Pensaré en esos hoyuelos en los que caí durante tres años.

Dicen que se necesitan 21 días para crear un nuevo hábito y 90 para construir un nuevo estilo de vida. Pero, ¿cuánto tiempo se tarda en dejar atrás 3 años? ¿Qué clase de rutina se crea entre dos cuerpos acostumbrados a amarse cada verano? No creo que la ciencia haya descubierto aún el modo de quebrar con la costumbre de dos pieles expertas en amoldarse la una a la otra, con el hábito de quererse.

No es que quiera volver a esos años, ni regresar a la vida contigo. No, no es eso. Estoy mejor sola. Sin embargo, esta época del año me vuelve nostálgica.

Junio era ese mes en el que celebrábamos que habías dado una nueva vuelta al sol y que luego, en julio, volverías a esta isla. Hacías las maletas y venías a quedarte. Mi alma de gaviota se alegraba de que quisieras volar conmigo a climas más amables, de que vieneses a sentir el sol y oler el Atlántico.

No te echo de menos; hacerlo sería idealizar el pasado que tuvimos. No te echo de menos a ti, sino a lo sencilla que parecía la vida cuando lo único que debíamos hacer era concentrarnos en disfrutar de esas pequeñas cosas.

Detalles.

Detalles como los besos al llegar a la terminal. Los reencuentros. Dormir en Montmartre. Amarnos en francés. Enseñarte mi playa favorita. Que me hicieras fotos sin que me diera cuenta. Tus bailes mañaneros al ritmo del reggae. Los viajes en coche, tus caricias en la nuca mientras conducía. Despertarme de madrugada y que estuvieras al lado. La paz de dormir juntos. El olor conocido de tu piel, el tacto, la calidez. Un paisaje aprendido de memoria.

No vuelvo a estos recuerdos para traerlos de vuelta, sino para dejarlos ir de una vez por todas. Ya es junio, estoy cansada de aparentar que soy valiente. De fingir que puedo arrastrar tanto tiempo a las espaldas sin sentir que estoy desperdiciando el que se escapa entre mis manos.

Han pasado seis meses y debo admitir que a veces me sorprendo al descubrirme pensando en ti. Lo nuestro ya ha muerto, pero en ocasiones me llegan ramalazos de la vida que tuvimos. Se me clava en el pulmón un recuerdo que me deja sin aire. Como si fueras un miembro fantasma, hay días en los que te sigo sintiendo latir. A veces aún siento el latido.

Me hubiera gustado tener un final distinto. Me hubiera gustado que entendieses por qué me fui, por qué elegí quererme a mí y marcharme antes de empezar a quererte mal. Me hubiera gustado que lo aceptases sin más. Que no emprendieses la reconquista de un alma que tan solo quería independizarse de la tuya. Que comprendieras mis razones en lugar de arrojarme a la cara motivos para volver. Que el esfuerzo que dedicaste en salvar las naves que quemé lo hubieses puesto en tratar de seguir adelante.

No vuelvo a ti para traerte de nuevo a mi vida, sino para dejarte ir.

Gracias por haber sido durante algún tiempo esa rosa que hizo más bello mi planeta solitario.

Gracias por todo y hasta siempre.

Feliz vuelta al sol.


Escrito por

Julia. Canarias, 24 febreros. Graduada en Estudios Francófonos Aplicados. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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