A cielo abierto

«Del sí al no, ¿cuántos quizá?»

– Julio cortázar

Tú, que te hubieras

casado conmigo.

 

Yo, que nunca te di el sí

y tampoco te dije que no.

 

En mi mente flotaba un quizá

constante,

un amasijo de dulces ganas

mezcladas con lo amargo

de las dudas.

 

Entre lo oscuro de tu piel

y la palidez de la mía

había toda una escala de grises,

pero tal vez nunca supimos

ver los matices.

 

Nos amábamos dándolo todo,

esa era la única manera

que conocíamos.

 

Nos amábamos

dándonoslo todo

porque ese todo era lo mínimo

a lo que aspirábamos.

 

Cogíamos nuestras curvas sin frenar,

nos rompíamos la boca,

éramos incendio siete días por semana.

 

Y, de tanto arder,

un día al mirarnos

tan solo quedaban

las cenizas.

 

Pasamos del todo a la nada,

del fuego al polvo,

pero ni mis alas de gaviota

ni las tuyas de águila real

supieron cómo

renacer de las cenizas.

 

Han pasado tres meses

y mi vida aún huele a chamuscado,

todavía se aprecia en el fondo

de nuestros ojos

el devastado paisaje.

 

Pero esta gaviota

ahora vuela a cielo abierto,

emigra a otros mares.

 

Ya me he cansado

de tanto frío.


Escrito por

Julia. Canarias, 24 febreros. Graduada en Estudios Francófonos Aplicados. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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