La otra mirada

Hoy he venido a hablarles (o a escribirles) sobre una serie que vi hace algún tiempo y que me dejó muy buen sabor de boca: La otra mirada. Es una serie de televisión protagonizada por Macarena García, Patricia López Arnáiz, Ana Wagener y Cecilia Freire, por nombrar solamente algunos personajes que hacen un papelón. Se emitió en La 1 y fue estrenada el 25 de abril de 2018. Tiene dos temporadas y 21 episodios.

Está ambientada en Sevilla en los años 20, en una academia para señoritas que durante mucho tiempo ha estado aferrada a las tradiciones, a las convenciones sociales, sin salirse nunca de lo que en aquella época se consideraba correcto. En este contexto, con el cambio de directora y la llegada de una nueva profesora que ha venido a revolucionar y despertar las mentes de las alumnas mostrándole una nueva manera de mirar la vida, la academia sufre un cambio radical.

La historia te enamorará porque cada personaje es único y lleva a cabo su propia evolución personal a lo largo de cada capítulo, cada mujer está librando su propia batalla contra los estereotipos, cada una de ellas lucha cada día para tratar de ser quien es en realidad, aunque ser quienes eran no estuviera bien visto en una sociedad tan profundamente machista, patriarcal y retrógrada. Se trata de una búsqueda de la voz propia en un mundo donde apenas se escuchaba a las mujeres, de la revolución de la mirada en una realidad donde te impedían mirar más allá de lo convencional, del andar decidido en una ciudad donde te clavaban los codos a cada paso si querías llegar lejos.

Creo que debería ser una serie mucho más conocida. Que deberían ponerla en los colegios, que serviría para que muchas mentes cerradas hiciesen jornadas de puertas abiertas bajo su frente. Sin embargo, me parece que, lamentablemente, las personas que todavía hoy siguen teniendo algunas de las ideas de aquella época serán precisamente las que jamás verán series de este tipo, pues resulta mucho más sencillo vivir en la comodidad del pensamiento ya conocido que comenzar a replanteárselo todo. Requiere mucho menos esfuerzo, pero la vida es mucho más rica y está llena de tonalidades distintas cuando se cambia la mirada y se atraviesan las propias fronteras mentales.

Lo que más me gusta de la serie es su modernidad. Paradójico, pensarás, pues está ambientada en el siglo XX. Es precisamente eso lo que se muestra capítulo a capítulo: que, cien años después, hay aspectos que creíamos superados que tal vez no lo estén tanto… Puede que, después de todo, no estemos en esencia tan alejados de aquella Sevilla de los años veinte. ¿O es que acaso hemos superado ya el machismo? ¿No seguimos viviendo en un mundo profundamente patriarcal? ¿Realmente hemos dejado atrás los estereotipos y el miedo al qué dirán? ¿Podemos afirmar que se puede amar libremente en el siglo XXI?

La otra mirada está llena de personalidad. Cada personaje esconde una persona fascinante e, incluso aquellos que al principio te resultan un tanto odiosos, sufrirán un progreso tan grande que al final no te quedará más remedio que amarlos.

Es una serie con mucha personalidad y muchas personalidades. Repleta de contrastes, como la vida misma. Está la profesora rompedora que viene a hacer saltar por los aires las costumbres rancias de la academia y la que va descubriendo poco a poco que, tal vez, los pasos que siempre ha dado jamás le llevarán a un lugar distinto. Está la directora que ha de enfrentarse a una jerarquía en la que ser mujer y tener un puesto de poder no estaba bien visto, que ha de enfrentarse a la dureza de su madre y a la mirada acusadora que te arrojaban sin clemencia cuando decidías hacer las cosas de otra manera. Las alumnas, cada una con su propia historia personal. Los hombres, que pueden ser aliados y unirse a esa nueva mirada o seguir mirando con malos ojos cualquier cambio.

La otra mirada es una historia de mujeres. De sororidad. Mujeres que deciden atreverse a amar, aunque les digan que el amor que sienten no es posible. Mujeres que denuncian los abusos de los hombres para que las que vengan después no tengan que seguir sufriéndolos. Mujeres que deciden no tener que elegir entre su matrimonio o su trabajo. Mujeres que trabajan, cuando trabajar no era lo habitual si no se trataba del trabajo doméstico. Mujeres que tiran con arco para que la flecha de la rebeldía se clave bien adentro en un gran talón de Aquiles: el machismo. Mujeres que no quieren ser madre. Mujeres que eligen al hombre que menos les conviene según la sociedad, el que menos apellidos tiene, pero el que más felices las hace. Mujeres que luchan cada día para que, gota a gota, surja una ola tan gigantesca que ya nadie pueda frenarla.

Podría escribir largamente sobre la serie, pero creo que lo mejor es que la veas y que descubras por tu cuenta sus virtudes. Yo, a modo de adelanto, dejo aquí debajo un vídeo que muestra algunas de las enseñanzas de la serie.

 

Eso es todo, amigos. Ojalá la veas si no la has visto ya… Cuéntame en comentarios qué te pareció si ya la has visto, o lo que quieras. Feel free. Un abrazo. ♥ ♥

 


Julia Viciana

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Escrito por

Julia. Canarias, 23 febreros. Graduada en Estudios Francófonos Aplicados. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

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