Diez ideas para ser más sostenible

Según datos de Greenpeace, «en los últimos diez años hemos producido más plástico que en toda la historia de la humanidad». Indican también en su web que en 2020 la producción de plásticos será un 900% mayor que en 1980, que la producción de botellas de plástico es de 500 mil millones al año y que, en España, el 50% de los envases acaban en vertederos.

Estamos destruyendo el planeta a pasos agigantados. De hecho, la ONU ya viene advirtiendo desde hace unos años que, si seguimos a este ritmo, nuestro planeta podría ser inhabitable en el 2050. Treinta años. Nos quedan treinta años para evitar una catástrofe climática. Treinta años para evitar que nos extingamos como especie. Aunque, también te digo, el planeta iría mucho mejor sin nosotros. Somos el animal más peligroso del mundo. Tenemos treinta años y seguimos viendo la película desde fuera, como si no fuésemos protagonistas de la historia. Lo malo es que, de tanto ver la trama desde la pantalla sin actuar, tal vez el final llegue antes de que encontremos un desenlace. Luego, que no nos sorprendamos cuando en la pantalla aparezca «The end». Llegará un momento en el que el planeta se canse de que juguemos con él. Game over.

No es un secreto, el plástico es omnipresente: está en las fibras sintéticas de nuestra ropa, en nuestro móvil, en los zapatos, en los utensilios que utilizamos para cocinar, en prácticamente todos los productos del supermercado, en las bolsas, en los productos de higiene, en los componentes de los aparatos tecnológicos que usamos a diario… Es casi imposible pasar un día sin tocar plástico.

Lo peor es que gran parte de esa producción de plástico se puede evitar. Y es que la mayoría se emplea en envases de un solo uso: pajitas, la tapa del café que te dan en tu cafetería favorita, los platos y cubiertos de plástico que se usan en las fiestas, las bolsas de la fruta… ¿En qué momento nos volvimos tan inútiles como sociedad como para necesitar que nos vendan la fruta ya pelada en envases plásticos? ¿De verdad es necesario envasar unos plátanos, unas mandarinas o un pomelo gigante? La producción es excesiva y, la existencia de microplásticos, abrumadora. De hecho, un estudio reciente ha demostrado que cada semana ingerimos el equivalente a una tarjeta de crédito.

Evidentemente, si los gobiernos y empresas tomasen medidas drásticas, el problema no tendría tanta magnitud. Ya hay países como Francia que han reducido la producción de plásticos de un solo uso.

Sin embargo, todos somos parte del problema y, por lo tanto, todos deberíamos ser parte de la solución. Nosotros, como consumidores, tenemos un gran impacto. Ya se están impulsando movimientos ecologistas y sostenibles como el zero waste, la creación de envases biodegradables, el ecoturismo, el uso de energías renovables… Asimismo, encontramos importantes activistas que luchan por la sostenibilidad (Greta Thunberg, por ejemplo). Por ello, me gustaría compartir a continuación algunas ideas de maneras de reducir el plástico que he aplicado en estos más de dos meses que llevo viviendo en Francia.

 

1. Llevar siempre contigo una botella de vidrio o de metal en lugar de comprar botellas de plástico

Cada año se producen 500 mil millones de botellas de plástico. Una burrada. Llevando contigo una botella de vidrio no solamente ayudas al medioambiente, sino que también ahorras mucho dinero.

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2. Usar la copa menstrual o compresas reutilizables

Imagina los millones de compresas y de tampones que acaban en la basura cada año. Son productos de un solo uso que contaminan muchísimo. La copa menstrual, si se cuida y se limpia adecuadamente, puede durar hasta diez años. Yo llevo usándola más de un año y me resulta muy cómoda. La mayoría de copas menstruales cuestan entre siete y veinticinco euros, así que también supone un gran ahorro económico.

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3. Utilizar algodones desmaquillantes reutilizables

Hace poco he descubierto que existen algodones desmaquillantes que puedes meter en la lavadora una vez que los uses. Una gran idea.

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4. Cambiar los productos de higiene de plástico por productos zero waste

Otro aspecto en el que estoy tratando de mejorar es en la reducción de mi consumo de plástico cuando compro gel, jabón, champú, cepillos de dientes… Hoy en día hay una alternativa sostenible para prácticamente cualquier producto de higiene que contenga plástico. Por ejemplo, en tiendas como Lush y muchas otras venden jabones, champús y geles sólidos que, además de oler de maravilla, no contaminan nada. Del mismo modo, existen cepillos de dientes de bambú, esponjas naturales para lavarse la cara… Productos con los que no generaremos ningún residuo.

 

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5. Llevar bolsas de tela a todos lados

Hace mucho tiempo que no uso ninguna bolsa de plástico. Cuando voy al mercado o al super, llevo mi propia bolsa de tela. Además, también he descubierto que existen unas bolsas ecológicas de malla para la fruta y la verdura: puedes meter tus frutas y verduras en ellas y, además de poder llegar a durar toda la vida, conservan muy bien los alimentos.

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6. Comprar en el mercado o a granel siempre que puedas

Esto es algo que me cuesta un poco más, pues todos estamos acostumbrados a la comodidad de ir al supermercado y comprarlo todo en el mismo lugar. No obstante, últimamente he intentado ir todos los fines de semana al mercado y comprar allí la fruta y la verdura. Las ventajas son numerosas: apoyas el comercio local, no usas nada de plástico y te aseguras de que lo que compras es más sano que en un gran supermercado. Otra alternativa a los envases es comprar a granel: existen algunas tiendas en las que puedes pesar el arroz, las legumbres, la avena… Lo pesas, lo guardas en una bolsa de papel y te llevas solamente lo que necesites para esa semana.

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7. No comprar ni consumir pajitas

Yo en este punto no tengo un problema, pues prácticamente nunca las utilizo y, cuando pido una bebida, siempre digo que no necesito pajita. Sin embargo, el consumo de pajitas es excesivo y, sobre todo, innecesario. Si eres de los que siempre las usan, puedes conseguir pajitas de metal, de bambú… Hay una gran cantidad de opciones, incluso existen ya las pajitas comestibles.

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8. Evitar comprar ropa compulsivamente o apoyar a marcas que no son sostenibles

Vale, este punto sea probablemente uno de los más complicados. Yo también soy culpable, me siento en el banquillo de los acusados. Mea culpa. Muchas veces compramos ropa en tiendas que no son sostenibles simplemente por desconocimiento, porque la política de estas tiendas no es transparente o porque son más baratas, pero a la larga estas prendas de ropa no duran demasiado porque no son de buena calidad. Al final es mejor comprar una prenda que realmente te guste y que dure mucho, aunque sea más cara, que comprar cinco camisetas que acaben pronto en la basura. Vivimos en el siglo XXI, por lo que las opciones son numerosas: comprar en tiendas vintage o de ropa de segunda mano, descubrir marcas de slow fashion que tengan una política sostenible y ética, usar ropa usada de otros familiares o amigos…

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9. Dejar de comer carne y pescado o reducir su consumo

Sí, ya sé que es complicado cambiar de hábitos de un día para otro. No voy a imponerte un modelo de vida ni de alimentación, es un cambio que ha de nacer de cada persona. No obstante, numerosos organismos como la ONU declaran que reducir el consumo de carne y pescado puede tener un enorme impacto positivo en el planeta. ¿Cómo afecta mi alimentación al planeta, dirás? La pesca masiva, por ejemplo, es la actividad que más plástico genera en el mar por culpa de las redes. La producción de carne también tiene grandes impactos en la salud y en el medioambiente: reduce los recursos naturales del planeta (la ganadería es una de las causas por las que más bosque se pierde en el Amazonas), genera un gran gasto de agua (la producción de un solo kilo de carne de vaca necesita 15.415 litros de agua), puede contribuir a que se produzcan infartos, diabetes y obesidad… Hay documentales muy interesantes a este respecto para informarte y comprender el impacto real de nuestro consumo (What The Health, Cowspiracy, Matadero…). No pretendo que todo el mundo se vuelva vegano de la noche a la mañana, simplemente considero que hay que indagar y plantearse hasta qué punto afecta nuestro estilo de vida al planeta. Yo no soy vegana, pero actualmente el único producto animal que consumo son los huevos y leche muy de vez en cuando. Se trata de ir haciendo pequeños cambios poco a poco.

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10. Recoger nuestra basura

Este punto me parece obvio, pero no lo es tanto para mucha gente. Solamente tienes que ir a cualquier playa y te asombrará el gran número de colillas, envases y microplásticos que se almacenan ensuciando el paisaje. Así que no seas un guarro (o un jediondo, como diríamos en Canarias). La basura que vaya a la playa contigo ha de regresar contigo. Y, si encontramos residuos en la naturaleza, no nos cuesta nada recogerlos y tirarlos a un contenedor de reciclaje.

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En conclusión, todos somos responsables de esta situación y cada uno de nosotros, con pequeños gestos, podemos cambiarla. No sirve de nada echar siempre la culpa a las grandes empresas ni a los políticos. Sí, claro que tienen una gran responsabilidad, pero nosotros como consumidores y ciudadanos también podemos luchar. Ya lo dijo Eduardo Galeano: «Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo».

 

Fuentes:

Eldiario.es (2019): «La ONU alerta de una catástrofe ambiental en 2050: millones de muertes por contaminación y "devastación" en el Ártico». Recuperado el 14 de diciembre de 2019 de: https://www.eldiario.es/sociedad/ONU-alerta-catastrofe-ambiental_0_877362829.html.

Greenpeace (2019): «Datos sobre la producción de plásticos». Recuperado el 14 de diciembre de 2019 de: https://es.greenpeace.org/es/trabajamos-en/consumis­mo­/­pl­as­ti­cos/da­tos-sobre-la-produccion-de-plasticos/.

WWF (2019): «Consumimos el equivalente a una tarjeta de crédito cada semana». Recuperado el 14 de diciembre de 2019 de: https://www.wwf.es/?50940/Consu­mi­mos-el-equivalente-a-una-tarjeta-de-credito-cada-semana.

Julia Viciana

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Escrito por

Julia. Canarias, 22 febreros. Graduada en Estudios Francófonos Aplicados. Soy una mortal más que intenta descifrarse a través de las palabras y que escribe para saber lo que siente.

5 comentarios sobre “Diez ideas para ser más sostenible

  1. ¡Muchísimas gracias! Sí, debemos comenzar a cuidarlo cuanto antes y a devolverle la vida que él nos da en lugar de quitársela. Todavía estamos a tiempo. Te agradezco de corazón tu comentario y que hayas dedicado tu valioso tiempo a leer el post.
    Un abrazo y feliz domingo ❤

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